no tiene fecha.
Me estoy rompiendo por dentro y no puedo evitarlo.
No puedo dejar de sentir mi corazón palpitar anormalmente, mientras con la mirada amorosa que siempre me doy me trago todos los puñales y los guardo dentro.
¿Hasta cuándo pensaré guardarlos sin vomitar?
¿Hasta cuándo mis pies van a quedarse quietos y no van a correr donde no quiero correr?
Me derrito. mi cordura y mi prudencia se van esfumando cada que me enfrento con mi mente, cada que viajo de escenario en escenario que no hubiera deseado ver.
Me trato como estúpida, me quiero intentar hacer ciega y pretender que el dolor que siento no existe, pretendo subsanar la angustia impregnándola en deseos, en pretensiones que sé que no ocurrirán, en monosilábicas citas que terminan en besos con sabor a nada. En la monotonía del relacionamiento casual. Cómo estoy de harta de preguntar por vidas de las que no me interesa saber.
¿Acaso nadie puede leerme? ¿Acaso no puedo ofrecer nada? ¿De verdad soy tan terrible y tan insoportable que no puedo merecer un poco de ese amor?
De nuevo, en los mismos círculos que ayer, que hoy, que siempre. En los mismos hábitos y en las mismas formas de querer evitar que lo que tengo adentro explote. De nuevo conteniéndome de la furia, de gritar, de romperme por dentro y volverme un motivo de preocupación como si no fuese suficiente molestia tener que escucharme por cinco minutos al día.
De nuevo, vuelvo a hundirme en canciones que no terminan, que me transportan al vacío. Al irrenunciable vacío donde voy a dar siempre, de donde ni yo misma me voy a poder sacar.
Una pastilla, ¿dos? ¿tres? ¿alcohol? ¿me termino de amigar con los viejos hábitos? ¿será que otro joint me va a sacar la amargura o la va a esconder mientras me pregunto por qué se escuchan más lindas las voces? ¿Una pastilla? ¿dos? ¿tres? ¿esta vez voy a poder aguantar las lágrimas? ¿esta vez voy a poder seguir pretendiendo que nada importa?
¿011-15 me van a poder ayudar esta vez?
Loving you is hard being here's harder
4 letras que pueden transformar mi día de la luz hacia el tormento directo.
4 letras que erizan cada uno de los vellos de mi piel, que vacían mi estómago y crean un agujero negro dentro.
Esa combinación de letras ácida, impía, que entra por los ojos tan densa como el petróleo, tan fría y asustadora como para elevar mi ansiedad hacia el techo.
Letras, una simple tanda de letras que hace temblar mi seguridad y cuestionar cáda uno de los detalles. De indagar y debatirme entre la línea entre la cordura y la confianza y la locura y el instinto de que cada vez que leo esa combinación asquerosa no sale nada bien.
4 letras que apuñalan, sacan lágrimas, te roban con garras lo poco de felicidad que logras , hacen vomitar cualquier aproximación a la fachada que debo mantener para que no pienses que estoy loca y no quieras irte por ahora.
4 letras que odiaré y recelaré en silencio, viendo cómo destruyen mi cordura a dos o siete mil kilómetros de distancia.